24 septiembre 2016

Menorca

Las vacaciones son para disfrutarlas. Y yo que vengo de una isla, dónde disfrutarlas mejor que en el mar, verdad? Menorca es la única isla que me quedaba conocer de las Baleares -parece mentira, después de tantos años en Mallorca- y la hemos venido postergando hasta que este año nos hemos decidido a visitarla. Como es un destino con una masificación que ha venido en aumento en los últimos años, nos hemos organizado para ir a finales de agosto y septiembre.

Después de muchas dudas, finalmente nos decantamos por Ciutadella como zona para alojarnos. Menorca es una isla no muy extensa, muy bien comunicada y fácil de recorrer en coche. Estar en Ciutadella te permite acercarte a sus playas más conocidas en un momento. Además, una de las grandes ventajas es su animada vida nocturna, lo que hace disfrutar de cada una de las veladas.

La isla está llena de playas preciosas con un agua increíblemente turquesa. Más allá de las más conocidas y turísticas -antaño quedó aquello de 'La isla de la calma'-, tanto en el sur como en el resto de litorales siempre puedes decantarte por playas o calas más recónditas y tranquilas. Eso sí, prepárate para una excursión por sus senderos a través de su Camí des Cavalls, una ruta litoral que rodea la isla y permite ir de cala en cala a pie. Llévate calzado cerrado y cómodo, y aunque las distancias sean largas el paisaje hace más que recomendable hacer una de estas rutas para llegar a tu deseado destino playero. De elegir una -es muy difícil quedarse sólo con una-, me quedo con Es Talaier.

Gracias a la recomendación de una amiga, uno de los días decidimos alquilar una pequeña barca a motor para recorrer parte del litoral sur, y así además visitar alguna de las calas que nos quedaban en el tintero y a las que se hace más complicado llegar por tierra. Desde luego es un plan fantástico, diferente y recomendable.

Para los amantes de la gastronomía, la isla también tiene sorpresas que dar. Desde los mercados artesanales donde comprar productos de la tierra -como el de Es Mercadal- hasta restaurantes con carta mediterránea y platos típicos de la isla, más allá de la archiconocida caldereta de langosta. Es Racó d'es Palau es un restaurante situado en un callejón con encanto en el centro de Ciutadella donde nos zampaños una lechona y una paletilla de cordero que nos dejó sin palabras. También en la marina hay numerosas terrazas donde disfrutar de buenos platos además de un buen ambiente animado, como el Corb Marí entre otros. 

Menorca tiene un sinfín de actividades y rincones por ver. Desde sus ferias estivales a sus plazas animadas en las noches de verano -actuaciones en Es Mercadal, Ciutadella,...-. Un pueblo que no puedes dejar de visitar es Binibéquer Vell, con un paisaje pintoresco de pueblo pesquero tradicional, muy cuidado y con una gran belleza, aunque como punto negativo sorprende que ya parezca un parque temático donde la única vida la dan los turistas, ya sin rastro de vida autóctona. Aún así merece una visita.

Menorca... volveremos!!