24 junio 2012

Salamandras y Salamandros

Y por fin llegó el día... Tras algo más de un año de trabajo, el pasado 17 de junio pudimos ver en primicia la edición final del largometraje 'Salamandras y Salamandros' realizado por Ramón Margareto -Goya 2011 al mejor cortometraje- en el que hemos colaborado alumnos del Taller de artes plásticas La Salamandra.

Ha sido el fruto de un trabajo donde alumnos de diferente índole -14 nacionalidades y edades entre los 4 y los 82 años, ahí es ná!- nos desnudamos delante de la cámara. Y digo desnudar porque no hay mejor comparación a la sensación que siente uno cuando se enfrenta a una entrevista sorpresa delante del objetivo.

Cuando Ricardo -nuestro profesor de pintura- nos adelantaba el pasado año el nuevo proyecto de Ramón, tardé poco en pensármelo y apuntarme al experimento. Y si los compañeros más allegados también se lanzan, pues bienvenida sea la experiencia! Ese mix de entrevistas personales y retratos realizados unos a otros nos parecía demasiado interesante como para no participar.


Lo que iba a ser un cortometraje, pronto derivaría en un mediometraje para llegar a alcanzar finalmente los 90 minutos -largometraje total- al terminar colaborando un total de 60 compañeros: 60 entrevistas complementadas con 240 retratos que estuvimos realizando durante los primeros meses.

Muy gratificante, por supuesto, y muy emotivo compartir con el resto de compañeros y en primicia las diferentes formas en que cada uno a su manera se enfrenta a esas cuestiones tan sencillas pero con tanto significado. Nos quedan unos fabulosos 90 minutos de memorable recuerdo, junto a esos retratos realizados por compañeros conocidos y anónimos. Gracias Ramón ;)

02 junio 2012

Japón, país de contrastes

Japón siempre ha sido uno de los destinos más deseados en mi lista. Desde muy joven he sentido fascinación por lo que me llegaba de ese país tan peculiar. Tal vez mis deseos se relajaron cuando allá en el año 2005 visité China, país con el que comparte ciertas similitudes. Mis ansias de conocer Japón entonces se tranquilizaron, pero aun así siempre han permanecido latentes. 

A veces los viajes más inesperados se planifican de la forma más impredecible. Sólo faltan ganas de viajar y un detonante. Kike, Luís y Noe se encargaron -sin necesidad de esforzarse mucho- de convencernos de que les acompañásemos a uno de los viajes más exóticos que he realizado. El resultado: siete amigos comiendo sushi y compartiendo muchas risas en el viaje ;)


Unos días en Kyoto son necesarios para adentrarse en el Japón más tradicional y disfrutar de la historia del país. Allí es donde mayor concentración de templos encontramos. Su tradicional barrio de Gion consigue hacerte viajar en el tiempo. Las gheisas y las meyko se dejan ver de tanto en tanto -aunque no mucho- por las calles. Es muy fácil perderse callejeando para terminar cenando al más puro estilo tradicional. 

La buena ubicación de la ciudad te permite planificar excursiones a puntos claves del país, y es que Japón es un país donde hay mucho terreno que explorar.

Tokyo, sin embargo, es una ciudad más cosmopolita.. Allí nos recibió Take, un anfitrión de primera que nos atendió de maravilla. La ciudad te brinda un sinfín de cosas para ver y para hacer. Es cierto que tiene tradición de friki y por eso mismo Tokyo es una de las urbes donde lo mejor es dejarse llevar. No puedes resistirte a entrar en una sala Pachinko, a pasear por Harajuku rodeado de chicas vestidas de lolitas, a perderte entre las tiendas de Akihabara donde buscar tu manga favorito, a subir a la Tokyo Tower y alucinar con las vistas de lo alto, a navegar por su río, a dejarte sorprender por las luces de Ginza o por el ajetreo de Shibuya, a dormir en un hotel cápsula,... y a vivir muchas más extravagancias que se encargan de que no te aburras en un solo momento. Como a mi me encanta hacer de guiri, disfruté como un niño (*^_^*)


A pesar de ser de las ciudades con mayor población del planeta, su gran extensión hace que no te sientas en ningún momento agobiado. Avenidas amplias, permitiendo disfrutar de espacios luminosos entre tanto edificio. Mucho comercio y mucho bombardeo de publicidad, eso sí. Las luces y neones de la noche hacen que Tokyo vibre a lo grande. Sin duda alguna, un ejemplo de civismo son sus limpias calles, su saber estar.. Aunque llaman mucho la atención sus reglas y prohibiciones -restricciones para fumar en la calle, no poder usar el móvil en transporte público, etc..-, que son un ejemplo de hasta dónde llegan por mantener el respeto hacia los demás. 

Lo que más me ha llamado la atención tal vez es lo educados y serviciales que son los japoneses: de lo más agradable que te puedes encontrar en el planeta. Convivir con ellos puede resultar un tanto extraño para los occidentales de a pie a menos que te acostumbres a tratar con gente algo introvertida, ya que no suelen compartir sus sentimientos. A pesar de ello, son tan hospitalarios, respetuosos y atentos que te dejan un sabor de boca especial. Imposible evitar comparaciones de regreso al país natal :( 

Sin embargo, qué ocurre con esa obsesión por las ilustraciones pornográficas -hentai-, y más aún cuando la línea entre la mayoría de edad está tan difusa? La prohibición de la pornografía en Japón ha hecho que en los últimos años prolifere este género, llegando a estar al alcance de cualquiera saltándose la censura de la forma más ridícula. Absurdo. 

Desde luego una civilización muy dispar, muy diferente al mundo occidental. Comportamientos envidiables y comportamientos incomprensibles. Un viaje que tanto por su cultura como por sus paisajes o su gente no te deja indiferente. Con ganas de repetir, evidentemente, y con ganas de ver más.